Un huerto o huerta es un
cultivo de regadío, muy frecuente en las vegas de los ríos por ser un tipo de agricultura que requiere riego abundante, aunque el sistema de riego por goteo, muy apropiado en las parcelas de horticultura, economiza una enorme cantidad de agua. Los principales cultivos de las huertas suelen ser las hortalizas, verduras, legumbres y, a veces, árboles frutales. Suelen recibir por ello el nombre genérico de cultivos hortícolas.
Este tipo de cultivo procede en los árboles de la agricultura durante la Revolución neolítica
de las prácticas de siembra de las mujeres, que sembraban semillas
alrededor de la cueva o vivienda donde vivían, con lo cual llegaron a
desarrollar e inventar un modo de economía más seguro, ya que las
plantas de cultivo le permitían guardar gran parte de la cosecha para
las épocas de escasez.
Más recientemente, la práctica de los huertos familiares correspondía a los jardines en las casas urbanas de las afueras de la ciudad. Las casas de la clase terrateniente en los Estados Unidos en el siglo XIX (por ejemplo, Mount Vernon, el hogar de George Washington) tenían un huerto bastante grande que se conocía como
The Kitchen Garden (el jardín de la cocina). Lo mismo sucede con el huerto familiar en la Casa Blanca.
En Boston,
en 2008, unos cuantas personas decidieron «trasplantar» la esencia de
los campos de cultivo a cualquier parte de la ciudad. En el año 2009, ya
habían instalado alrededor de 100 «camas-cultivables», una especie de
maceteros, con diversas formas y tamaños, que se pueden instalar donde
menos te lo esperas y que son utilizados para auto-abastecer a sus
propietarios de verduras y hortalizas durante todo el año. En el año
2010, ya habían doblado el número de clientes y empezaron a extenderse
por otras ciudades. En la actualidad han instalado más de 350
«camas-cultivables» y dan soporte y asesoran a particulares, escuelas,
tiendas y restaurantes del este de Massachusetts
reduciendo los costes de abastecimiento y sirviendo increíbles verduras
frescas procedentes de cubiertas, patios, jardines o callejones donde
da un poco el sol. Lo interesante del asunto está en la red de
conocimiento y colaboración local que se establece entorno al cultivo
ecológico y todos sus componentes.
Muchas veces la finalidad de estos huertos, propiciados por entidades gubernamentales y organizaciones no gubernamentales, no es la de suplir una cantidad importante de alimento, sino que más bien la de promover una diversificación de los hábitos alimentarios y la calidad de los alimentos.
En el huerto orgánico frecuentemente se aplican técnicas orgánicas, evitando el uso de biocidas (herbicidas, insecticidas, acaricidas, etc), recreando un ecosistema que se sostiene con la diversidad de los cultivos, la rotación de los mismos y el aporte de abonos orgánicos.
La agricultura urbana brinda un marco en el cual la familia,
vecinos, o grupos afines pueden aprender a observar y facilitar los
procesos naturales (siembra, crecimiento, cuidados,
floración-reproducción, injertos, cosecha, poda,
conservación, elaboración de alimentos, resiembra). Además de tener
propósitos productivos, tiene un contenido educativo y reconstructivo,
ayuda a fortalecer la integración y el trabajo en equipo y recuperar la
autoestima, como así también promover hábitos nutricionales saludables.
Se tiende a lograr un sistema de producción continua en el que se aporta
trabajo y conocimiento todo el año y se obtienen hortalizas frescas, frutas y hierbas aromáticas para la ingesta
Los huertos urbanos a menudo reciben el nombre de huertos
vacacionales o de fines de semana. Es el caso de aquellos huertos que
quedan lejos de las poblaciones y son posteriores a la construcción de
una casa de veraneo o chalet.
En el chalet como se entiende en España y algunos países no
centroeuropeos resulta una vivienda secundaria en la que casi siempre se
desarrolla alguna actividad agrícola que sirve de pasatiempo.